Una Pausa

Por Julián Rodríguez, ElectroMedios.com

Admiro la precisión de las estrellas. Ese cosmos que tanto habla de nosotros y que ahora ignoramos bajo las bombillas luctuosas de nuestras ciudades. Y admiro todo lo que se mueve de manera independiente: la arena errante con el viento, las larvas de la muerte, los moluscos lentos bajo el océano incansable, las faldas de todas las mujeres bailando con los muslos del deseo, las nubes que hoy no dieron su sombra a esta geografía, las rocas que fueron empujadas por un niño y ahora ruedan libres y amenazantes por la pendiente, y las estrellas, la precisión de las estrellas empujadas al olvido por la rotación de la tierra.

Admiro la radiación, la luz del sol plasmando sombras y empinando semillas hacia esta. El sol me recuerda un tiempo que nunca viví y que hoy me muestra como su consecuencia. Yo soy el efecto. Algún día nuestra estrella también verá sus días solares contados, y en un solo movimiento que no veremos se consumirá a sí misma concluyendo con esto tan solo un momento en el tiempo. Somos un instante.

Soy mi conciencia, soy la ruptura que transformó la materia en esta revolución molecular que nos da hoy, a millones de años del inicio, las ideas, las arterias, cada célula nerviosa, el tejido adiposo, los dedos de las manos. Y contemplar es estar vivo: mirar las multitudes en cámara lenta, seguir el galope de un caballo, identificar las venas de un brazo exhausto, escuchar la risa ausente del cine mudo de los veintes, sentir el peso de una manzana en un cuadro. Y admiro los sonidos que llegan de repente: las burbujas en un botellón de agua, la tela que se rasga, el golpe sordo de los cocos cayendo en la madrugada, la escopeta de mi abuelo en mi memoria, los corresponsales en la radio reportando desde sitios lejanos. Somos nuestra propia causa.

Parecemos diminutos junto a los astros, pero son estos los que darían todo por ser uno de nosotros. El universo también es un animal vulnerable a la mereced de un destino controlado por nadie. Los efectos se hacen causas. Se estrellan las galaxias unas con otras en una danza de caracolas, se dan a sí como células primarias. Me atormenta observar el universo y aceptar que lo que veo es el pasado. Yo soy la máquina del tiempo.

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