La División Digital en el Mundo de Batman y Robin

Por Julián Rodríguez, ElectroMedios.com

Lo que hace de Batman un verdadero superhéroe es su carencia de superpoderes. Pocas creaciones en las tiras cómicas dependen tanto de la tecnología y la riqueza para lograr derrotar, en un mundo de inefable oscuridad, las fuerzas de la maldad y la avaricia. Batman necesita chaleco antibalas, poleas para trepar muros, una capa para planear en caída libre, un cinturón atestado de utensilios, automóviles para desplazarse por Ciudad Gótica, medicinas para apaciguar el dolor de sus heridas, y grandes sumas de dinero para solventar la maquinaria que hace posible su siniestro sistema de justicia. Si un día Batman quedase en la ruina, él no sería más poderoso que el comisionado Jim Gordon, Julián Rodríguez, o el lector de este artículo.

Batman no es nadie si no tiene acceso a la tecnología. Y hoy el mundo, en medio de una revolución digital, está dividido entre Batman y el comisionado Jim Gordon; entre los que tienen acceso a la tecnología y los que no lo tienen. Esta separación, esta zanja profunda, este océano de por medio, se conoce como la división digital, y la división digital en los grupos humanos representa, seguidamente, la diferencia entre la vida y la muerte.

Todos vivimos en el mundo de Batman y Robin, y cada cual adopta tecnologías de acuerdo a sus necesidades y capacidades. Hasta los chimpancés han logrado crear sus propias herramientas para alimentarse de larvas y extraer nueces. Pero en Ciudad Gótica necesitamos acceso a más que un palo y una piedra para vencer los obstáculos pérfidos de nuestro tiempo; en Ciudad Gótica necesitamos inversión en infraestructura y educación, y una fuente sólida de empleo e ingresos para tener acceso. Acceso a computadores y la red mundial, acceso a educación a distancia y en un salón de clase en nuestro pueblo, acceso a herramientas de exploración y creación equivalentes a aquellas empleadas en economías industrializadas, acceso a sistemas de gobierno receptivos, abiertos y en constante adaptación.

No busco inspirar a nadie con estas palabras pues la realidad es desmedidamente más lóbrega que estas notas. De acuerdo a las Naciones Unidas, más de un sexto de la población mundial no tiene acceso a agua potable, el recurso de mayor importancia para todo ser vivo. En este mundo de Batman y Robin, la pobreza reina, el amor se pone a prueba, y, a diario, lo único que nos salva del horror de la tragedia es la mano que no nos suelta, la certeza de los números, el silencio de una iglesia. Nuestro planeta es una gota de sangre que orbita a la espera del vuelco de las realidades irrazonables que forjan nuestras generaciones humanas. Y estamos trabajando en eso, no sin tropiezo.

Hans Rosling (2008), el creador de Gapmider World, afirma que <<el problema son las ideas preconcebidas>>. Las sociedades de occidente han sido entrenadas para pensar acerca del mundo en términos segregacionistas: ellos y nosotros; aquellos con esperanza de vida corta y familias numerosas, y nosotros con esperanza de vida larga y de familias pequeñas. Lo cierto es que la expectativa de vida de los países en vía de desarrollo ha cambiado en los últimos cincuenta años, y las estadísticas muestran que tanto la fertilidad como la esperanza de vida han logrado avanzar gracias a la implementación de sistemas que favorecen la educación, el desarrollo sanitario, y la creación de centros de salud. En otras palabras, se ha creado acceso a recursos que siguen el método científico para combatir las incertidumbres de una sociedad a merced de la adversidad. Para nivelar el campo de juego, tenemos primero que derrumbar las preconcepciones existentes en nuestras sociedades y entender que no vivimos en un mundo de “ellos y nosotros”, sino en un planeta donde es erróneo pensar que el océano es todavía una aventura para La Pinta, La Niña, y La Santa María.

Con similares palabras podemos describir el avispero tecnológico que hace posible nuestra vida en Ciudad Gótica. En medio de los chirridos del metal, el polvo de los edificios del mañana, y las palomas grises que adornan los tabernáculos del tiempo, se detienen los mortales a recibir y enviar mensajes usando diversas tecnologías para interceptar e intercambiar, en ese otro mundo digital, las realidades de carne y hueso que rigen los quehaceres del individuo de hoy.

La gran ventaja de tener acceso a nuestros nuevos medios de comunicación es que estos hacen parte de un movimiento ecualizador poderoso que, de ser usado apropiadamente, suple a la humanidad con un tsunami fastuoso de datos previamente secuestrados por el mundo análogo. Tener acceso a la información almacenada en la Red o a métodos de transferencia de archivos posibles gracias a esta, facilita el poder de adquisición de conocimientos y desarrollo de Ciudad Gótica. Sin embargo, el desafío de conectar a los desconectados está en la carencia de redes estructurales, iniciando por las redes eléctricas, que hacen posible que las favelas del mundo entren en el túnel mágico de los dígitos en línea.

Siempre he sido amigo de las imágenes y he encontrado en ellas una certidumbre que las bases de datos no pueden fácilmente humanizar. La división digital en el mundo de Batman y Robin está plenamente expresada en la fotografía del lado oscuro de nuestro planeta:

Esta fotografía de la NASA compuesta por más de 400 imágenes satelitales y titulada “Earth at Night”, visualiza las razones por las cuales el comisionado Jim Gordon necesita de Batman, e igualmente nos facilita entender por qué en Ciudad Gótica persisten crímenes de lesa humanidad. Las desigualdades sociales a nivel mundial son absolutas, y mientras en el lado oscuro de nuestro planeta prevalezcan las velas sobre las bombillas, nuestra sociedad siempre será un barquito de madera abandonado por el faro de la imaginación y la voluntad humanas.

Oscar Wilde escribió, <<If the poor only had profiles there would be no difficulty in solving the problem of poverty>>. Y es precisamente la carencia de perfiles, identidades y presencias lo que hace de las experiencias vividas en la pobreza una realidad fácil de ignorar cuando vivimos en países industrializados, copados de accesos y excesos. La pobreza es como la violencia, tiende a importarnos solo cuando se lleva todo lo amado de un solo garrotazo. Mentiría al decir que los pobres carecen de perfil, que los hombres sin acceso se han quedado varados trepando la montaña magnífica de la vida, o declarando que en el gran cabildo del ciberespacio solo rugen las palabras de unos pocos afortunados. La cara de la pobreza, esa que Oscar Wilde vio ausente en su mundo, hoy tiene un autorretrato en carboncillo en cada intersección de la Red Mundial. Hoy más del veinticinco por ciento de la población China usa internet, lo cual quiere decir que en China hay más personas en línea que la población total de los Estados Unidos de América; aun así, esos trescientos y más millones de chinos disfrutan amordazados del poder de la Red: Papá Estado arrulla a sus hijos mientras empuña el fuste del castigo en una de sus manos.

Me río a solas. Hablo de China como si en mi país no existieran desigualdades semejantes. Basta con visitar los barrios obreros de los Estados Unidos para encontrarnos con lo que no está. Hay un vacío palpable en las escuelas, una deficiencia educacional que aceptamos como el efecto de los bajos ingresos generados por una finca raíz paupérrima, y punto. Sin ver que, en estas escuelas, se cuecen los americanos del futuro.

El comisionado Jim Gordon enciende en las noches el proyector que llama al Hombre Murciélago… pero, inexplicablemente, a la mañana siguiente el comisionado falla en discernir que la solución no es convocar a Batman cada vez que un villano se le sale de las manos. En el dualismo de la causa y el efecto, Batman no debe ser el efecto de las realidades vividas en Ciudad Gótica; Batman, muy probablemente, es la causa: un encapuchado que goza de la libertad de su íntima justicia sanguinaria, gracias a las desigualdades que lo hacen posible.

La división digital fragmenta a las masas y deja impune a aquellos que, teniendo acceso, no incluyen o traen la revolución digital al lado oscuro de nuestro planeta. Espero algún día que este ser adverso, el Hombre Murciélago, se baje del batimóvil a oler el asfalto de la realidad, a mirar los ojos de los perros de hambre que ladran en las filas de la ignorancia, y a crear soluciones en Ciudad Gótica con las estadísticas del 2011 y no con el nacionalismo enfermizo de las preguerras.

***

Referencias:

GapMinder: http://www.gapminder.org/videos/hans-rosling-ted-2006-debunking-myths-about-the-third-world/

Naciones Unidas: http://www.un.org/apps/news/story.asp?NewsID=35456&Cr=SANITATION&Cr1=

NASA: http://www.nasa.gov/topics/earth/earthday/gall_earth_night.html

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