Cinco Frases Para Una Imagen

Por Julián Rodríguez, ElectroMedios.com

Recuerdo las guayabas podridas bajo el sol tórrido de la una de la tarde, donde el aire del potrero era una amalgama de fruta y yerba cociéndose a fuego lento en una sopa de bichos, uno por uno hasta un trillón, vibrando al unísono y en celo, buscando esa otra generación de insectos que el verano reclamaba en medio de todo este pantano terrenal que de golpe y sin premisas se interrumpió, así lo recuerdo, con un disparo de escopeta, un calibre doce que cortó para siempre no solo el vuelo de los pájaros refugiados en las ramas sino también la memoria que hoy llevo dentro, hecha piedra, de un hombre que sonreía recogiendo patos muertos, tibios, recién fulminados por la metralla de un cazador certero, paciente y viejo, que no hizo más en su vida sino sumar a su tiempo lo que el tiempo le dio en experiencia y que yo, a mis pocos años y vestido con unas botas pantaneras azules, no entendía ni entendería hasta años más tarde cuando bajo el peso de mi propia caza, que manchaba mi camiseta de sangre roja como mi propia sangre, recordé el pasado, recordé aquel hombre alto, de cabello blanco, enseñándome el arte de los rifles, las municiones, y el escondite perfecto para sorprender los animales salvajes en una muestra de astucia humana que marcaba la diferencia entre la presa y el cazador, entre la comida y el hombre que cena de lo que hoy existe para que continuemos vivos como aquel disparo en mis neuronas que todavía hoy, a tres mil kilómetros de distancia y veintidós años después, me atormentó en el silencio de una ducha.

Bajo el peso de mi propia caza, que manchaba mi camiseta de sangre roja como mi propia sangre, recordé el pasado en que las guayabas podridas eran parte de la escena en que mi abuelo Rodolfo caminaba en medio de un calor denso que mareaba su silueta mientras sonreía, y su sonrisa se perdía en un placer semejante al placer que sentía yo en aquel día en que el sudor era una gota de frío en una tarde infernal que sentenció a media docena de patos migrantes a la intemperie macabra del plomo de la escopeta de Rodolfo, mi abuelo, un hombre que se movía lento a todos lados y llegaba primero que todos a todas partes, y que en todas partes sonreía tanto como él juzgaba con audacia y seriedad las situaciones más complejas con frases cortas, crudas, que solo podían tener peso si él las decía con su tabaco atravesándole la mordida y su voz ronca de buque hundiéndose, sentado en una silla cualquiera que siempre parecía no aguantarle su masa, con frases como <<Yo me hice viejo mirando la luna>> o una simple risa cortante y rápida, un <<¡Ja!>> que era la respuesta inmediata a algún error de juicio, de mala decisión tomada por alguno de sus once hijos, todos provenientes de la misma matriz, de un solo matrimonio que duró setenta y dos años y que al fin Dios logró acabarlo después de intentar una y otra vez en vano de cobrarle la vida a mi abuelo, probablemente tantas veces como el número de patos que él cazó aquella tarde de mosquitos veraniegos que no fueron capaces de distraerle su aguda puntería centrada en brillantes animales alados al final de su cañón de fuego.

Mi abuelo, un hombre que se movía lento a todos lados y llegaba primero que todos a todas partes, recogía los patos muertos, y a aquellos moribundos entre la maleza él les daba la justicia de morir sin mayor sufrimiento retorciéndoles el pescuezo en un solo movimiento calculado y perfecto, que cegaba los latidos pero no la sangre roja como mi sangre, que me manchaba la camiseta bajo el sol miles de días después, cargándolos en mi espalda amarrados de las patas en una línea de aves de hermosos colores ahora inanimadas por la estatua de la muerte, aunque para mi abuelo la muerte no fue ni el fin ni el medio, fue más una forma o un gesto, aunque a él no le gustó nunca ni la forma ni el gesto de la muerte porque acá siempre nos quedamos los vivos en la constante, mientras los idos se van dejando vacíos inmanejables, irreparables e innecesarios en la gran fórmula que somos.

Un solo movimiento calculado y perfecto que cegaba los latidos, en eso pensaba miles de días después detenido bajo el sol implacable, manchado de sangre de patos inanimados por el látigo del calibre doce, y en medio de aquel recuerdo el sopor me regaló el olor de la yerba y se robó el de las guayabas, pero pude hallarlas en la memoria, dibujar su hedor y ver sus semillas pálidas estrelladas y dispersas en el suelo, y pude ver en mis manos vacías las guayabas que recolecté con ellas aquella tarde lejana con mi abuelo y que disfrutamos sin importarnos los gusanos que en ellas crecían, <<Los gusanos nacen en la guayaba, comen guayaba, y saben a guayaba>>, decía Rodolfo sin dudar cada mordida mientras yo escuchaba sin dudar un segundo sus palabras, no había razón para dudar, al abuelo Rodolfo no se le dudaba ni corregía, no solo por respeto sino porque sus setenta y ocho años de edad evidenciaban que las guayabas del pasado no lo habían vencido y que al fin el Todopoderoso fue capaz de llevárselo a la fuerza antes del almuerzo en un mediodía de sus noventa y cinco años.

Pude hallarlas en la memoria, dibujar su hedor aun cuando es tan solo un olor, un olor a guayabas podridas bajo el sol tórrido de la una de la tarde, y poder ver de nuevo a mi abuelo y las semillas y los patos y la sangre y las sonrisas son unas de las tantas razones por las cuales no puedo vivir sin imágenes, reales o inventadas, porque para mí observar el mundo es el mejor periodismo, la mejor certidumbre de que existo, de que existimos a pesar de tantas pérdidas en la fórmula.

La División Digital en el Mundo de Batman y Robin

Por Julián Rodríguez, ElectroMedios.com

Lo que hace de Batman un verdadero superhéroe es su carencia de superpoderes. Pocas creaciones en las tiras cómicas dependen tanto de la tecnología y la riqueza para lograr derrotar, en un mundo de inefable oscuridad, las fuerzas de la maldad y la avaricia. Batman necesita chaleco antibalas, poleas para trepar muros, una capa para planear en caída libre, un cinturón atestado de utensilios, automóviles para desplazarse por Ciudad Gótica, medicinas para apaciguar el dolor de sus heridas, y grandes sumas de dinero para solventar la maquinaria que hace posible su siniestro sistema de justicia. Si un día Batman quedase en la ruina, él no sería más poderoso que el comisionado Jim Gordon, Julián Rodríguez, o el lector de este artículo.

Batman no es nadie si no tiene acceso a la tecnología. Y hoy el mundo, en medio de una revolución digital, está dividido entre Batman y el comisionado Jim Gordon; entre los que tienen acceso a la tecnología y los que no lo tienen. Esta separación, esta zanja profunda, este océano de por medio, se conoce como la división digital, y la división digital en los grupos humanos representa, seguidamente, la diferencia entre la vida y la muerte.

Todos vivimos en el mundo de Batman y Robin, y cada cual adopta tecnologías de acuerdo a sus necesidades y capacidades. Hasta los chimpancés han logrado crear sus propias herramientas para alimentarse de larvas y extraer nueces. Pero en Ciudad Gótica necesitamos acceso a más que un palo y una piedra para vencer los obstáculos pérfidos de nuestro tiempo; en Ciudad Gótica necesitamos inversión en infraestructura y educación, y una fuente sólida de empleo e ingresos para tener acceso. Acceso a computadores y la red mundial, acceso a educación a distancia y en un salón de clase en nuestro pueblo, acceso a herramientas de exploración y creación equivalentes a aquellas empleadas en economías industrializadas, acceso a sistemas de gobierno receptivos, abiertos y en constante adaptación.

No busco inspirar a nadie con estas palabras pues la realidad es desmedidamente más lóbrega que estas notas. De acuerdo a las Naciones Unidas, más de un sexto de la población mundial no tiene acceso a agua potable, el recurso de mayor importancia para todo ser vivo. En este mundo de Batman y Robin, la pobreza reina, el amor se pone a prueba, y, a diario, lo único que nos salva del horror de la tragedia es la mano que no nos suelta, la certeza de los números, el silencio de una iglesia. Nuestro planeta es una gota de sangre que orbita a la espera del vuelco de las realidades irrazonables que forjan nuestras generaciones humanas. Y estamos trabajando en eso, no sin tropiezo.

Hans Rosling (2008), el creador de Gapmider World, afirma que <<el problema son las ideas preconcebidas>>. Las sociedades de occidente han sido entrenadas para pensar acerca del mundo en términos segregacionistas: ellos y nosotros; aquellos con esperanza de vida corta y familias numerosas, y nosotros con esperanza de vida larga y de familias pequeñas. Lo cierto es que la expectativa de vida de los países en vía de desarrollo ha cambiado en los últimos cincuenta años, y las estadísticas muestran que tanto la fertilidad como la esperanza de vida han logrado avanzar gracias a la implementación de sistemas que favorecen la educación, el desarrollo sanitario, y la creación de centros de salud. En otras palabras, se ha creado acceso a recursos que siguen el método científico para combatir las incertidumbres de una sociedad a merced de la adversidad. Para nivelar el campo de juego, tenemos primero que derrumbar las preconcepciones existentes en nuestras sociedades y entender que no vivimos en un mundo de “ellos y nosotros”, sino en un planeta donde es erróneo pensar que el océano es todavía una aventura para La Pinta, La Niña, y La Santa María.

Con similares palabras podemos describir el avispero tecnológico que hace posible nuestra vida en Ciudad Gótica. En medio de los chirridos del metal, el polvo de los edificios del mañana, y las palomas grises que adornan los tabernáculos del tiempo, se detienen los mortales a recibir y enviar mensajes usando diversas tecnologías para interceptar e intercambiar, en ese otro mundo digital, las realidades de carne y hueso que rigen los quehaceres del individuo de hoy.

La gran ventaja de tener acceso a nuestros nuevos medios de comunicación es que estos hacen parte de un movimiento ecualizador poderoso que, de ser usado apropiadamente, suple a la humanidad con un tsunami fastuoso de datos previamente secuestrados por el mundo análogo. Tener acceso a la información almacenada en la Red o a métodos de transferencia de archivos posibles gracias a esta, facilita el poder de adquisición de conocimientos y desarrollo de Ciudad Gótica. Sin embargo, el desafío de conectar a los desconectados está en la carencia de redes estructurales, iniciando por las redes eléctricas, que hacen posible que las favelas del mundo entren en el túnel mágico de los dígitos en línea.

Siempre he sido amigo de las imágenes y he encontrado en ellas una certidumbre que las bases de datos no pueden fácilmente humanizar. La división digital en el mundo de Batman y Robin está plenamente expresada en la fotografía del lado oscuro de nuestro planeta:

Esta fotografía de la NASA compuesta por más de 400 imágenes satelitales y titulada “Earth at Night”, visualiza las razones por las cuales el comisionado Jim Gordon necesita de Batman, e igualmente nos facilita entender por qué en Ciudad Gótica persisten crímenes de lesa humanidad. Las desigualdades sociales a nivel mundial son absolutas, y mientras en el lado oscuro de nuestro planeta prevalezcan las velas sobre las bombillas, nuestra sociedad siempre será un barquito de madera abandonado por el faro de la imaginación y la voluntad humanas.

Oscar Wilde escribió, <<If the poor only had profiles there would be no difficulty in solving the problem of poverty>>. Y es precisamente la carencia de perfiles, identidades y presencias lo que hace de las experiencias vividas en la pobreza una realidad fácil de ignorar cuando vivimos en países industrializados, copados de accesos y excesos. La pobreza es como la violencia, tiende a importarnos solo cuando se lleva todo lo amado de un solo garrotazo. Mentiría al decir que los pobres carecen de perfil, que los hombres sin acceso se han quedado varados trepando la montaña magnífica de la vida, o declarando que en el gran cabildo del ciberespacio solo rugen las palabras de unos pocos afortunados. La cara de la pobreza, esa que Oscar Wilde vio ausente en su mundo, hoy tiene un autorretrato en carboncillo en cada intersección de la Red Mundial. Hoy más del veinticinco por ciento de la población China usa internet, lo cual quiere decir que en China hay más personas en línea que la población total de los Estados Unidos de América; aun así, esos trescientos y más millones de chinos disfrutan amordazados del poder de la Red: Papá Estado arrulla a sus hijos mientras empuña el fuste del castigo en una de sus manos.

Me río a solas. Hablo de China como si en mi país no existieran desigualdades semejantes. Basta con visitar los barrios obreros de los Estados Unidos para encontrarnos con lo que no está. Hay un vacío palpable en las escuelas, una deficiencia educacional que aceptamos como el efecto de los bajos ingresos generados por una finca raíz paupérrima, y punto. Sin ver que, en estas escuelas, se cuecen los americanos del futuro.

El comisionado Jim Gordon enciende en las noches el proyector que llama al Hombre Murciélago… pero, inexplicablemente, a la mañana siguiente el comisionado falla en discernir que la solución no es convocar a Batman cada vez que un villano se le sale de las manos. En el dualismo de la causa y el efecto, Batman no debe ser el efecto de las realidades vividas en Ciudad Gótica; Batman, muy probablemente, es la causa: un encapuchado que goza de la libertad de su íntima justicia sanguinaria, gracias a las desigualdades que lo hacen posible.

La división digital fragmenta a las masas y deja impune a aquellos que, teniendo acceso, no incluyen o traen la revolución digital al lado oscuro de nuestro planeta. Espero algún día que este ser adverso, el Hombre Murciélago, se baje del batimóvil a oler el asfalto de la realidad, a mirar los ojos de los perros de hambre que ladran en las filas de la ignorancia, y a crear soluciones en Ciudad Gótica con las estadísticas del 2011 y no con el nacionalismo enfermizo de las preguerras.

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Referencias:

GapMinder: http://www.gapminder.org/videos/hans-rosling-ted-2006-debunking-myths-about-the-third-world/

Naciones Unidas: http://www.un.org/apps/news/story.asp?NewsID=35456&Cr=SANITATION&Cr1=

NASA: http://www.nasa.gov/topics/earth/earthday/gall_earth_night.html

Aquel Telégrafo Llamado Facebook

Por Julián Rodríguez, ElectroMedios.com

A mediados del siglo veinte y durante sus dieciocho años cultivando tabaco en Colombia, mi abuelo Rodolfo, ayudado por familia y amigos, cosechó con sus manos, en uno de los lomos pedregosos y faustos de la cordillera nororiental de los Andes santandereanos, suficiente tabaco como para darle de fumar un cigarro a más de un millón de personas, el equivalente hoy en día a dos veces la población de Luxemburgo o la población entera de la ciudad de San José, California.

Mis abuelos crecieron en tiempos donde las noticias llegaban con el viento, la lluvia, el cultivo, y los viajeros. Mis padres crecieron en tiempos donde el telégrafo era aún un cable milagroso que galopaba palabras, letra por letra, de poste en poste, por las serranías impenetrables de Colombia. Y yo crecí en un país en donde todo medio de comunicación que fue revolucionario en su tiempo aún unía familias y concretaba negocios a distancia.

Varias veces por semana vi a mi padre redactar cartas en una máquina metálica pesada, de marca Remington. Su sonido fabril era de una belleza exquisita, y este me deleitaba por horas al son de la marcha magistral de los tipos arrollando el papel contra el rodillo. De vez en cuando, mientras mi padre hundía sus  dedos grandes y cuadrados en el teclado, el acto de redacción se veía interrumpido con un <<¡Jueputa!>> que nunca perdió sorpresa y temple, incluso después de décadas cometiendo similares errores mecanográficos. Las máquinas de escribir mecánicas poseían el poder de dar a cada palabra un sentido más certero, honesto y predecible; cada palabra era una obra de arte.

Hace un tiempo atrás mi padre me preguntó con expectativa: <<¿Julián, qué es Facebook?>>. Y Yo le contesté con una sola frase, en un contexto histórico que ambos compartimos: <<Es un directorio telefónico del siglo veintiuno>>. Mi explicación le llamó la atención puesto que hoy, en este tiempo en que escribo estas frases, existen pocas publicaciones más despreciables que un directorio telefónico estorbando en un rincón de la casa. Directorio telefónico que llega a nuestra puerta, directorio telefónico que se va a la basura en la misma bolsa en que llegó.

Yo crecí en un tiempo donde los directorios telefónicos se guardaban e idolatraban como enciclopedias británicas. Y el día en que el nuevo directorio telefónico llegaba a nuestra puerta, no solo nos cerciorábamos de estar listados correctamente en él, sino también le dejábamos saber al resto de la familia con un tono informativo que <<el nuevo directorio telefónico llegó hoy>>. Esos monstruos de cientos de páginas fueron usados en mi casa para hacer levantamiento de pesas, como apoyo para bajar tiestos fuera de nuestro alcance, y para que mi hermano me diera en la cabeza mientras yo jugaba a las canicas sobre las baldosas frías.

No era para menos que mi padre hallara interés en el tema. A diferencia del directorio telefónico, en Facebook yo decido instantáneamente qué información hago pública. En el caso del directorio telefónico, la información impresa se quedaba en el papel, y las actualizaciones llegaban, si bien, una vez al año. Si hubo un error tipográfico, si la dirección quedó con el número equivocado, si el teléfono listado ya está desconectado, si soy encontrado por el apellido materno o con el apellido de mi ex-esposo, había poco por hacer para solucionarlo. En los tiempos del directorio telefónico, si alguien quería encontrarme, sabía dónde buscarme. Y si en esta dirección yo ya no residía, algún vecino habría de dar información de mi paradero. Como en Facebook, el directorio telefónico podía pasar del júbilo a una maldición quimérica.

A veces, cuando son las cuatro y media de la madrugada y Morfeo me ha desterrado de su impávida gloria, pienso en medio de la oscuridad en la palabra privacidad. Pienso en lo indeseable que sería que un extraño irrumpiera a esas horas en mi cuarto llevando nada más que un sombrero azul, zapatos verdes, y una gran lupa con poderes clarividentes. Pienso en que este extraño me examina como si fuera un animal enfermo en una clínica veterinaria. Me siento asustado, expuesto, solo, y rumbo a la muerte. Pienso en el latido en mi pecho, en el momento exacto en que ya no respiro. Luego me imagino tomando un bordón medieval mágico y usándolo como definición última para defender mi privacidad. Jamás invité a este extraño a entrar a mi casa, pienso; merece ser achicharrado en medio de conjuros y destellos.

A veces, cuando son las cuatro y media de la tarde y los medios relinchan titulares que demonizan problemas de privacidad en Facebook, me asombro pensando que existe gente que se preocupa por mantener la privacidad de la información que se entregó voluntariamente sin pagar o cobrar un solo dólar a esta red social. Me pregunto, ¿qué podemos esperar de una agencia de publicidad que se enfoca en hacer dinero a base de los datos personales que proveemos voluntaria y comedidamente? Nuestra forma de pago es hacer uso de la red social y recibir publicidad demográficamente relevante. Facebook ha reducido a la capacidad de sus funciones a millones de seres. En el Muro estamos definidos por la insípida gracia de unas cuantas herramientas virtuales. No, esto último no es cierto.

Facebook ha dado poder a todos aquellos que saben usar sus herramientas. Es probable que usted, lector, haya llegado a esta nota por medio de Facebook; según la estadística de WordPress, nueve de cada diez lectores llegan a mi blog porque se enteraron de esta publicación por este medio. Y es que Facebook no es un lugar donde debemos estacionarnos como momias estupefactas; son en estas redes sociales donde se comparten los bits de nuestra era, el debate fornido de la causa y el efecto, donde la palabra, aunque no tenga ya la belleza impresa de la Remington de mi padre, llega más lejos que nunca jamás. Facebook no es el fin, sino el medio. Las jóvenes revoluciones en el medio oriente se encienden y organizan en los medios virtuales para luego ejecutar físicamente el acto de demanda frente a capitolios impecables rodeados de escuadrones militares, gases lacrimógenos, y cauchos en fuego. En los tiempos en que mi padre manifestaba en la universidad su efervescencia revolucionaria aventando piedras contra cuadrillas policiales, era común ensamblar una revuelta de cientos de encapuchados dispuestos a romperle la madre al Estado para asegurar mejores beneficios estudiantiles. Hoy, con la ayuda de Twitter y Facebook, se levantan países enteros a reclamar lo que les pertenece por ley o humanidad.

Las redes sociales son una herramienta, y cómo usamos estas para acortar distancias y concretar planes marca la diferencia entre el individuo de hoy y las mulas cargadas de tabaco que mi abuelo Rodolfo arreaba por valles y caseríos perdidos en un mundo de nadie. No me gusta hablar del pasado con nostalgia; no cambiaría mi tiempo por otro ya vivido y superado por otros hombres. Hoy es nuestro tiempo, y es nuestro deber darle a la sociedad del futuro razones suficientes para no añorar el pasado.

La democracia, y el voto popular ejercido bajo este sistema, alternativamente representan un poder romántico explotado por unos pocos apellidos sentados en la tortuga del poder. La democracia, tal y como la ejercemos hoy, no es suficiente. La economía de hoy, con sus desigualdades épicas y carnívoras, no es suficiente. Se necesita del poder ecualizador de la Red Mundial y sus redes electrónicas sociales para que el mundo análogo donde sangran soldados funcione para los civiles que plantan el sustento del planeta.

Aquellos que temen perder su privacidad en Facebook o Twitter o Google+ o LinkedIn, temen erróneamente porque creen que estos servicios abusan de su poder. Aunque lo anterior es una variable ineludible, creo firmemente que la naturaleza de nuestro temor reside en un mundo paralelo que nos negamos a reconocer: nuestra propia ignorancia. Cuando no sabemos nadar, lo que acelera nuestra muerte por ahogamiento es el miedo. Para empezar un viaje, para cruzar una frontera, para firmar un contrato, para exigirle a un gobierno, para robarle un beso a la miseria, primero hay que extraviar el miedo, y el miedo se vence con la espada bífida de la educación y la imaginación humana.

Un App Para los Medios de Hoy

Por Julián Rodríguez, ElectroMedios.com

Todos los años asisto a una cita en Las Vegas con la academia, los medios, y las nuevas tecnologías en telecomunicaciones. En el mes de abril, la National Association of Broadcasters (NAB) y la Broadcast Education Association (BEA) se reunen para exponer lo último en tecnologías e investigación académica en la industria de los medios de comunicación.

Showcase
   Imagen 1

Fue en abril de 2010 que tuve la oportunidad de conocer en Las Vegas a Gary Symons, presidente y director ejecutivo de la compañía canadiense Vericorder Technology. En ese entonces, Vericorder tenía en el mercado dos aplicaciones para el iPhone que se especializaban en Slide Shows (Imagen 1: Showcase) y Edición de Audio (Imagen 2: VC Audio Pro), y una tercera aplicación con la capacidad de Editar Video (Imagen 3: 1st Video) que se encontraba en el panel de aprobación del Apple App Store.

VC Audio Pro
   Imagen 2

Showcase es una aplicación para el iPhone que encuentra más relevancia y utilidad en los medios tradicionales impresos que hoy incursionan o están disponibles en la internet, ya que Showcase le permite al reportero fotografiar y agregar narración y entrevistas a un slide show que puede ser publicado o compartido desde el área donde se desarrolla la noticia.

Por otro lado, VC Audio Pro ya es un éxito entre los reporteros que trabajan en emisoras de radio. Esta aplicación le permite al reportero grabar entrevistas y narración de alta calidad, editar audio en multipista, y exportar el producto final en diferentes formatos. Neal Augenstein, reportero de la emisora de radio WTOP en Washington D.C., lleva casi dos años creando reportajes exclusivamente con su iPhone. Augenstein resalta que entre las grandes ventajas de migrar a un sistema como VC Audio Pro están el ahorro de tiempo entre grabación, edición y publicación, y la capacidad para ejercer su profesión con un equipo exponencialmente más ligero y práctico (Augenstein, 2011).

1st Video
   Imagen 3

Showcase y VC Audio Pro eran aplicaciones prometedoras durante el NAB Show 2010, pero la aplicación móvil que sin duda alguna llamó la atención de los asistentes fue 1st Video. No solo tenía esta última aplicación la capacidad de editar video de definición estándar (En ese entonces el iPhone4 no estaba en el mercado), sino también incluía en la aplicación las funciones prestadas por Showcase y VC Audio Pro. Pocos meses después de haber terminado el NAB Show 2010, la aplicación 1st Video fue aprobada por Apple y puesta a la venta en el App Store por la baja suma de US$9.99 (Imagen 4).

App Store
                 Imagen 4

Symons aclaró que su objetivo principal era proveer un servicio multimedio móvil como ninguno en el mercado para los medios de comunicación, y agregó que 1st Video era la base de su proyecto ya que en el 2010 estaba trabajando en un servicio virtual que le permitiría a los productores independientes (freelancers) ofrecer sus servicios a la industria por medio de una página electrónica (Imagen 5: Find Stringers BETA).

Lo que hace de 1st Video una aplicación de gran valor profesional es la libertad y capacidad que esta le ofrece al periodista multimedios y a la industria de la información noticiosa. Con 1st Video, el usuario tiene acceso a herramientas esenciales para la producción móvil audiovisual: edición multipista de video, audio y fotografías, grabación de video y audio de alta calidad, extracción de audio de un videoclip, ajuste de niveles de audio, exportación de audio en archivo .wav o archivo .m4a (AAC) , exportación de video 720p usando compresión H.264 y extensión .mov con audio AAC integrado, y ajuste de resoluciones y compresiones con la suscripción Network, entre otros.

www.findstringers.com

Imagen 5

Sumemos  a las capacidades de 1st Video la ventaja de transferir productos finales por conexiones inalámbricas como WiFi ó 3G, y el resultado no puede ser otro más que el de una herramienta con libertades no vistas antes en el ámbito de urgencia que rige a los medios noticiosos. Pero el poder de esta combinación no termina en nuestra capacidad para producir y compartir, ya que hay una tercera variable que cumple una función crucial tanto para los medios como para el freelancer: sistema de posicionamiento global (GPS) integrado.

Imaginemos que un dique se ha roto y que no hay acceso al área afectada. Es en esta situación donde un sistema virtual para localizar freelancers por medio de GPS es vital para el funcionamiento de un noticiero que ve en las noticias de última hora la estrategia máxima para sobreponerse frente a la competencia. En este caso, el productor o la mesa de asignaciones del noticiero busca por medio de un servicio virtual a un freelancer que se encuentre en el área afectada. Bajo estas circunstancias, el freelancer es contactado y contratado por la entidad de noticias por medio del servicio virtual, y el freelancer se compromete a proveer sus servicios y transferir los reportes a su empleador por medio de un protocolo de transferencia de archivos (FTP) u otro servicio de transferencia de archivos codificado.

Esta estrategia para localizar freelancers hoy es más posible que nunca, y el futuro del periodismo en un mundo globalizado depende de este tipo de iniciativas. Sin embargo, esto no quiere decir que en el futuro las entidades proveedoras de noticias deban dejar de tener un equipo permanente de periodistas en su nómina. Al contrario, los buscadores virtuales de freelancers serán una fuente de soporte y seguridad financiera para los periodistas y los medios de comunicación. La noticia de valor global o nacional se adquiere más fácilmente que aquella de valor local. El localismo, la noticia de relevancia geográfica y sensible a los intereses del área, es la clave que perpetúa el valor comunitario y la solvencia financiera de las entidades proveedoras de información noticiosa a nivel local.

Los teléfonos inteligentes nos llevan hoy más cerca a la noticia, y la transición a la red de Cuarta Generación Long Term Evolution (4G LTE) nos dará la capacidad de transmitir información a velocidades que permiten transferencia en tiempo real de contenido audiovisual (señal en vivo) de alta calidad. Los conceptos de movilidad y conexión en manos de la sociedad son los fundamentos detrás de la creación de servicios como CNN iReport, servicio que se  inmortalizó al demostrar su potencial durante la tragedia de Virginia Tech University el 16 de Abril de 2007. Subestimar el poder que los medios móviles proveen es entregarse al azar y aventurar en terrenos que pueden costarle el futuro tanto a la compañía como a los comunicadores sociales.

Es vital adoptar las tecnologías emergentes y usar estas para romper con las barreras temporo-espaciales que limitan la inmediatez de la información. Lo que hace de un periodista contemporáneo un gran profesional no es solo su capacidad para discernir la realidad en medio del caos rutinario, sino también su capacidad para publicar eficazmente la información de manera puntual desde cualquier lugar. Existen hoy las bases para un mejor periodismo, y 1st Video es una de miles de aplicaciones que mejoran la manera en que los periodistas ejercitan su profesión y contribuyen a la información de una audiencia sedienta por descubrir y entender el mundo que la rodea.

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Vericorder Technology: www.vericorder.com

Página para periodistas independientes (freelancers): www.findstringers.com

Neal Augenstein, WTOP, usando VC Audio Pro: http://www.pbs.org/mediashift/2011/04/how-one-radio-reporter-ditched-his-equipment-for-an-iphone-4094.html

CNN iReport, Virginia Tech University: http://www.youtube.com/watch?v=MrI3H5jeX-Q

¿iPhone, Android, o Blackberry?

Por Julián Rodríguez, ElectroMedios.com

A diario enfrento la misma pregunta. Es un ciclo que inicia y termina en cualquier momento. Es una duda que deambula en la noche, atormenta a los amantes de la tecnología móvil, y enferma a los que han decidido adoptar su primer teléfono inteligente:

-  «¿iPhone, Android, o Blackberry?». Y a diario mi respuesta es la misma: «Depende».

Y es que la sociedad y las entidades privadas y públicas parecen perderse en el caos ordinario de la publicidad. En los medios publicitarios la mejor solución es la promocionada. Punto. Por ende, si todo es una solución «perfecta», entonces solo falta la recomendación honesta de un amigo o un conocedor de los medios móviles.

- «Depende», es mi respuesta inicial. Porque nuestras necesidades son las que deben decidir cual tecnología es la correcta. Si nuestras funciones principales en un teléfono inteligente serán las de usar correo electrónico, participar en redes sociales, enviar mensajes de texto, y, por supuesto, hacer llamadas telefónicas, entonces cualquier teléfono inteligente provee y cumple a cabalidad con estas y muchas otras funciones.

Debo aclarar un concepto que evidentemente se ha erosionado a consecuencia del ruido publicitario: no es nuestra  adopción de un iPhone, un Android, o un Blackberry la que define nuestras habilidades y capacidades. Lo que define nuestra capacidad para desenvolvernos en la sociedad es nuestro claro conocimiento y aplicación de las tecnologías que hoy están disponibles. Existen, sin embargo, varios elementos o variables que repercuten en nuestra habilidad para funcionar correctamente en el área de la tecnología móvil.

-Software

Los softwares, más conocidos como aplicaciones en el lenguaje de la tecnología móvil, están disponibles en algunos sistemas operativos y ausentes en otros. Pero la verdad es que eventualmente la gran mayoría de las aplicaciones estarán disponibles en todos los sistemas operativos predominantes, ya que el objetivo de estas es lograr proveer productos o servicios sin importar la plataforma programática. Las aplicaciones son una industria como cualquier otra, y a raíz de esto busca aumentar su base de usuarios para lograr solvencia económica.

-Hardware

La miniaturización de procesadores y otras partes electrónicas ha logrado que la información disponible en la red quepa, literalmente, en nuestro bolsillo. Es indispensable decir que los teléfonos inteligentes actuales tienen capacidades de procesamiento que suplen plenamente las necesidades y demandas de la gran mayoría de los usuarios. Aunque el software posee flexibilidad en su actualización, el hardware tiene mayores limitaciones en esta área. Por ejemplo, es fácil bajar una actualización para una aplicación existente en mi teléfono inteligente, pero es complicado o imposible lograr que la cámara integrada en mi teléfono de 3 mega píxeles sea una de 5 mega píxeles. Para esto último muy probablemente tendremos que comprar un teléfono con tales especificaciones.

Comprar un teléfono inteligente de alta capacidad de procesamiento y almacenamiento es una buena inversión para aquellos que necesitan o desean usar esta tecnología móvil para funciones complejas que requieran estas características. Pero para aquellos que hacen uso de funciones básicas, un teléfono inteligente económico es más que suficiente.

Entre las funciones básicas encontramos:

- Fotos de 3 megapíxeles
- Video de definición estándar
- Acceso a páginas electrónicas y redes sociales
- Mensajes de texto
- Llamadas telefónicas

Entre las funciones complejas están:

- Video de alta definición
- Fotos de 5 megapíxeles y más
- Edición de video, audio y fotografía
- Funciones con sistema de posicionamiento global (GPS) integrado
- Multitasking (múltiples programas abiertos al mismo tiempo)
- Usar el sistema operativo más reciente

En los meses que han de venir, la capacidad de procesamiento y almacenamiento será tan alta que el consumidor promedio no tendrá que preocuparse por seleccionar el hardware adecuado para ejecutar las funciones que desea. Todos tendremos acceso a estas herramientas indispensables para el desarrollo de la sociedad, y nuestras decisiones relacionadas con el hardware tendrán más limitaciones o relación de acuerdo al proveedor de servicio telefónico móvil o network que seleccionemos.

-Network

En la actualidad, las tres empresas más grandes de servicios telefónicos móviles en los Estados Unidos son Verizon Wireless, AT&T Mobility, y Sprint Nextel. Debemos agregar que hay una gran variedad de compañías de servicios telefónicos móviles más pequeñas, muchas de estas de funcionamiento local, que prestan servicio a menor costo pero tienen una cobertura más limitada.

Aunque algunas compañías telefónicas ofrecen el mismo modelo de teléfono (AT&T y Verizon ofrecen el iPhone), ciertos modelos son ofrecidos con exclusividad y soportan solo la tecnología inalámbrica de esa empresa. Es por esto que si deseamos tener, por ejemplo, el iPhone más reciente en el mercado, debemos considerar las compañías que proveen servicio a este teléfono en específico. Así mismo, es igualmente importante pagar por la cobertura que mejor se ajusta a nuestro movimiento geográfico, y la cantidad de información que estamos dispuestos a comprar mensualmente.

Aunque el iPhone fue inicialmente dado en exclusividad a AT&T, y ahora su presencia se ha expandido a Verizon, es natural que una compañía como Apple eventualmente expanda sus fronteras a otras compañías proveedoras de servicios telefónicos como Sprint, T-Mobile, etc. Recordemos que Apple, después de todo, está interesada en vender tecnología móvil, no proveer servicios telefónicos inalámbricos. Este mismo razonamiento aplica para todas las otras compañías productoras de teléfonos inteligentes siempre y cuando exista una alta demanda por el producto.

Una vez el teléfono y la compañía proveedora de servicio telefónico han sido seleccionados, el siguiente paso es seleccionar la cobertura geográfica, la cantidad de minutos y mensajes de texto mensuales, y el plan de datos. Entre estas cuatro opciones, la menos familiar es la última, ya que es la tecnología más nueva.

¿Qué son datos? Para simplificar, podemos decir que datos son toda la información que adquirimos con nuestro teléfono inteligente por medio de un sistema inalámbrico que tiene acceso directo a internet y que el servicio de acceso móvil a internet es proveído por una compañía telefónica. Algunos ejemplos de uso de plan de datos son el correo electrónico y el acceso a redes sociales y páginas electrónicas. El acceso y uso de plan de datos es lo que hace de los teléfonos como el iPhone un teléfono «inteligente»; en otras palabras, un teléfono inteligente (Smartphone) es un mini-computador que hace llamadas y que tiene acceso a internet. Eso es todo.

Inicialmente, los proveedores de telefonía inalámbrica ofrecieron transferencia ilimitada de información por internet. Hoy la realidad es otra. Las compañías han dado inicio a planes que limitan la cantidad de información que puede ser transferida mensualmente. Esto quiere decir que si transferimos más información de la acordada, los costos de funcionamiento serán considerablemente mayores. Un usuario con un consumo bajo o básico puede emplear menos de 200 megabits al mes, mientras que uno activo, aquel que escucha emisoras como Pandora, actualiza constantemente el estatus de Facebook con fotografías, y disfruta de videos en YouTube, puede fácilmente consumir más de una giga (1,000 megabits) en un solo mes.

Los servicios de conexión que en la actualidad ofrecen las compañías de telefonía móvil están limitados a los siguientes: EDGE, 3G, y 4G.

- EDGE es el servicio más ineficiente de los tres (200 Kilobits de bajada) y es solo empleado cuando no existe disponibilidad de 3G ó 4G en el área geográfica donde se encuentra el usuario.
- Por otro lado, 3G es el servicio más popular en la actualidad; es eficiente (1 Megabit de bajada) y provee acceso al usuario a velocidades de conexión que mejoran radicalmente la experiencia virtual cuando es comparada con EDGE. Con 3G, el usuario puede, bajo condiciones normales, escuchar emisoras de radio en la red, compartir fotos, y ejecutar funciones que requieren continua conexión a internet.
- Finalmente, tenemos 4G. Esta es la más nueva de todas y también la más eficiente. Aunque las velocidades de conexión varían de acuerdo a la tecnología empleada por el proveedor de servicio, 4G no debe proporcionar velocidades inferiores a los cinco megabits, tanto de subida como de bajada (Hasta el momento la única compañía con capacidad para proveer estas velocidades es Verizon Wireless).

Para el uso diario y básico, 3G es una conexión suficientemente rígida y confiable. Para el profesional que requiera de constante transferencia de archivos, conexión eficiente durante Multitasking, vea beneficios financieros en la conectividad, y esté siempre lejos de un WiFi Hot Spot, es recomendable que mejore su conexión a 4G con un plan de datos no menor a dos gigabits mensuales.

El mundo de la comunicación virtual móvil está en marcha y no va a detenerse; es un recurso que en un futuro cercano será imprescindible para todo ser humano. Con la red 4G, el mundo de las telecomunicaciones va a entrar en un nuevo período, uno en donde la información y la tecnología son completamente portátiles. El contenido, el mensaje, será compartido en tiempo real a velocidades y calidades jamás vistas en el pasado en manos de una sociedad con libertad de expresión. El acceso a estos medios es esencial para el funcionamiento de una sociedad democrática; el acceso a la red móvil y las probabilidades que este servicio provee son de una utilidad tan alta que han cambiado notablemente la manera en que estamos en contacto los unos con los otros en un mundo que hace tan solo unos años atrás era exponencialmente más ajeno, distante, y extraño.

Me preguntan a diario, «¿iPhone, Android, o Blackberry?». Y mi respuesta, por corta o larga que parezca, será obsoleta en pocos meses o años. Pero si se hace obsoleta o no, no es el problema. El problema siempre es iniciar. Lo complejo siempre está en dar el primer paso.